Asertividad
Decir con claridad lo que piensas y necesitas respetando a la otra persona. Suele usarse como referencia de una comunicación sana.
¿Cómo te comunicas?
Este test observa tu estilo de comunicación a partir de tus reacciones en 7 situaciones: una reunión, un amigo que llega tarde, un desacuerdo… El resultado es uno de cinco estilos: asertivo, agresivo, pasivo, pasivo-agresivo o analítico. Los cuatro primeros vienen del entrenamiento en asertividad que se difundió en los años setenta; OIYO añadió el estilo analítico para quienes empiezan por los hechos y la lógica.
Decir con claridad lo que piensas y necesitas respetando a la otra persona. Suele usarse como referencia de una comunicación sana.
Aguantarte (pasivo), presionar (agresivo) o fingir que todo va bien mientras muestras el malestar de otra forma (pasivo-agresivo): en los tres casos, lo que de verdad necesitas no llega.
Decir «me siento … cuando …» en vez de «¿por qué siempre …?». Thomas Gordon presentó esta idea en su formación para padres y hoy se usa mucho.
Ninguna de las dos cosas. Te ayuda a comprobar los hechos, pero en conversaciones donde primero hace falta atender la emoción puede sonar frío. Prueba a decir algo empático antes de analizar.
Sí. El entrenamiento en asertividad suele usar juegos de rol y frases cortas para practicar. Empieza por pequeñas peticiones o pequeños «no».
Es muy común. Mucha gente habla distinto con sus seres queridos que con sus compañeros de trabajo. Fijarte en qué relaciones sacan cada estilo puede ayudarte.
Este resultado es una referencia para reflexionar sobre tus hábitos de comunicación. No es una escala psicológica validada; no lo uses para evaluar a otras personas.
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Fuentes
Esta tipología sirve para mirar tus propias tendencias; no es un diagnóstico científico. Tómala como tema de conversación, no como etiqueta.