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Psicología cognitiva — estructura de la memoria, codificación y recuperación, olvido y distorsión, atención, pensamiento y resolución de problemas

¿Cómo está estructurada la memoria y qué ayuda a recordar? Memoria de trabajo, niveles de procesamiento, práctica de recuperación y efecto de espaciado, distorsiones de la memoria, el cuello de botella de la atención y la resolución de problemas: la investigación clave de la psicología cognitiva, a nivel universitario.

Última revisión 2026-09-29

La revolución cognitiva: la mente como procesamiento de información

Hasta mediados del siglo XX, la corriente dominante en psicología era el conductismo, que solo estudiaba la conducta observable. Con la llegada de los ordenadores en los años cincuenta y sesenta ganó fuerza la idea de la mente como un sistema que recibe, almacena y recupera información. Cognitive Psychology, de Neisser (1967), reunió este movimiento en una disciplina.

Miller (1956) propuso que podemos retener unos siete elementos, más o menos dos, a la vez; pero investigaciones posteriores sugieren que, cuando se impide el repaso y la agrupación, la capacidad real se acerca más a unos cuatro (Cowan, 2001). El chunking —agrupar la información en unidades con sentido, como cuando memorizas un número de teléfono en tres bloques— es la estrategia clave para superar ese límite.

La estructura de la memoria

El modelo multialmacén

Atkinson y Shiffrin (1968) describieron la memoria como tres almacenes.

  1. Memoria sensorial: retiene durante muy poco tiempo lo que captan los ojos y los oídos (menos de un segundo en la vista).
  2. Memoria a corto plazo: solo entra la información atendida, y se desvanece en decenas de segundos si no se repasa.
  3. Memoria a largo plazo: almacena información durante mucho tiempo, con una capacidad casi ilimitada.

La memoria de trabajo

Baddeley y Hitch (1974) sostuvieron que la memoria a corto plazo no es un simple almacén, sino una mesa de trabajo para mantener y manipular información, y propusieron el modelo de memoria de trabajo.

  • Bucle fonológico: mantiene la información verbal mediante repaso interno.
  • Agenda visoespacial: maneja imágenes y posiciones.
  • Ejecutivo central: reparte la atención y coordina el conjunto.
  • Búfer episódico: une distintas informaciones y la memoria a largo plazo en una sola escena (Baddeley, 2000).

Esta estructura explica por qué escuchar una explicación mientras repites otras palabras entorpece ambas cosas, mientras que escuchar mirando una imagen funciona bastante bien.

Tipos de memoria a largo plazo

CategoríaTipoEjemplo
Declarativa (explícita)Memoria episódicaLo que pasó en tu último cumpleaños
Memoria semánticaQue Seúl es la capital de Corea
No declarativa (implícita)Memoria procedimentalMontar en bici, escribir a máquina
Priming, condicionamientoReconocer más rápido una palabra ya vista

Tulving (1972) distinguió la memoria episódica de la semántica. El paciente H.M., al que se le extirpó tejido alrededor de ambos hipocampos en una operación contra la epilepsia, ya no podía formar nuevos recuerdos episódicos, pero sus habilidades motoras, como el dibujo en espejo, mejoraban con la práctica (Scoville & Milner, 1957): una prueba contundente de que la memoria no es un sistema único.

Qué ayuda a recordar: codificación y recuperación

  • Niveles de procesamiento: Craik y Lockhart (1972) propusieron que procesar el significado en profundidad lleva a recordar mejor que procesar la forma o el sonido.
  • Especificidad de la codificación: recuperar es más fácil cuando el contexto del aprendizaje vuelve a estar presente al recordar. En el experimento de Godden y Baddeley (1975), las palabras aprendidas bajo el agua se recordaban mejor bajo el agua, y las aprendidas en tierra, en tierra.
  • Práctica de recuperación (efecto test): practicar el recuerdo es mucho más eficaz para la memoria a largo plazo que releer. En el experimento de Roediger y Karpicke (2006), el grupo que practicó la recuperación puntuó más alto en una prueba una semana después.
  • Efecto de espaciado: repasar repartiendo las sesiones en el tiempo hace recordar más que estudiar de golpe. Un metaanálisis de cientos de experimentos lo confirmó (Cepeda et al., 2006).

Olvido y distorsión

La curva del olvido y la interferencia

Ebbinghaus (1885) memorizó sílabas sin sentido y midió él mismo cuánto retenía con el paso del tiempo, trazando una curva del olvido rápida al principio y cada vez más lenta. Olvidamos no solo por el desvanecimiento de las huellas con el tiempo, sino también por la interferencia proactiva, en la que lo aprendido antes perturba los nuevos recuerdos, y la interferencia retroactiva, en la que lo aprendido después perturba los antiguos.

La memoria se reconstruye

  • Efecto de desinformación: Loftus y Palmer (1974) mostraron un vídeo de un accidente; preguntar a qué velocidad iban los coches cuando se «estrellaron» producía estimaciones más altas que «chocaron», y una semana después más personas decían haber visto cristales rotos que no existían.
  • Falsos recuerdos (DRM): Roediger y McDermott (1995) leyeron listas como «cama, descanso, sueño, almohada…» y hallaron que muchas personas estaban seguras de haber oído «dormir», que no estaba en la lista.

La memoria se parece menos a una grabación de vídeo que a una historia que se reconstruye cada vez que recordamos. Por eso estas investigaciones son tan importantes al valorar testimonios presenciales.

La atención: repartir un recurso limitado

En los estudios de Cherry (1953) sobre el efecto cóctel, cuando se ponía un mensaje distinto en cada oído, quienes atendían a un lado apenas recordaban nada del otro, aunque sí notaban su propio nombre.

  • Modelo del filtro: Broadbent (1958) entendía la atención como un cuello de botella temprano que filtra la información.
  • Modelo de atenuación: Treisman (1964) lo corrigió: la información filtrada no se pierde, solo se atenúa, así que la información importante, como tu nombre, logra abrirse paso.
  • Teoría de la carga perceptiva: Lavie (1995) explicó que cuanto más exigente perceptivamente es la tarea actual, menos se procesan los estímulos que distraen.

La ceguera por falta de atención, no ver lo que está a la vista, se trata en el artículo sobre los límites de la atención y la memoria.

Pensamiento y resolución de problemas

Kahneman (2011) popularizó la visión de doble proceso de un Sistema 1 rápido e intuitivo y un Sistema 2 lento y deliberado. La intuición suele ser útil, pero puede producir errores sistemáticos en los juicios de probabilidad (heurísticos y sesgos). Los heurísticos de representatividad, disponibilidad y anclaje se tratan en el artículo sobre los atajos del juicio.

Un obstáculo clásico en la resolución de problemas es la fijación funcional. En el problema de la vela de Duncker (1945), la gente veía la caja de chinchetas solo como «recipiente» y le costaba pensar en usarla como candelero. Reformular el problema, alejarse un rato (incubación) y tomar prestada la solución de problemas de estructura parecida (analogía) ayudan a romper esa fijación.

Preguntas de comprobación

Pregunta 1. A una semana de un examen, una estudiante duda entre releer el libro tres veces o leerlo una vez y dedicar el resto del tiempo a inventarse preguntas y contestarlas. ¿Qué recomienda la investigación?

Respuesta. La práctica de recuperación —recordar por uno mismo— es más eficaz (efecto test). Si además se aprovecha el efecto de espaciado, repartiendo el repaso en varios días, la memoria a largo plazo sale aún más beneficiada.

Pregunta 2. A un testigo de un accidente se le pregunta: «¿A qué velocidad iba el coche rojo cuando se saltó el semáforo?». ¿Qué problema tiene esta pregunta?

Respuesta. La propia pregunta puede implantar la información «coche rojo» y «se saltó el semáforo». Es el efecto de desinformación, que puede alterar el recuerdo del testigo. Deben usarse preguntas neutras y abiertas.

Pregunta 3. Explica con el modelo de memoria de trabajo por qué es peligroso hablar por teléfono mientras se conduce.

Respuesta. Entender la conversación y preparar respuestas consume recursos del ejecutivo central, lo que deja menos para vigilar la carretera y tomar decisiones. El manos libres no resuelve este problema.


Referencias

  • Neisser, U. (1967). Cognitive Psychology. Appleton-Century-Crofts.
  • Miller, G. A. (1956). The magical number seven, plus or minus two. Psychological Review, 63(2), 81–97.
  • Cowan, N. (2001). The magical number 4 in short-term memory: A reconsideration of mental storage capacity. Behavioral and Brain Sciences, 24(1), 87–114.
  • Atkinson, R. C., & Shiffrin, R. M. (1968). Human memory: A proposed system and its control processes. In K. W. Spence & J. T. Spence (Eds.), The Psychology of Learning and Motivation (Vol. 2, pp. 89–195). Academic Press.
  • Baddeley, A. D., & Hitch, G. (1974). Working memory. In G. H. Bower (Ed.), The Psychology of Learning and Motivation (Vol. 8, pp. 47–89). Academic Press.
  • Baddeley, A. (2000). The episodic buffer: A new component of working memory? Trends in Cognitive Sciences, 4(11), 417–423.
  • Tulving, E. (1972). Episodic and semantic memory. In E. Tulving & W. Donaldson (Eds.), Organization of Memory (pp. 381–403). Academic Press.
  • Scoville, W. B., & Milner, B. (1957). Loss of recent memory after bilateral hippocampal lesions. Journal of Neurology, Neurosurgery, and Psychiatry, 20(1), 11–21.
  • Craik, F. I. M., & Lockhart, R. S. (1972). Levels of processing: A framework for memory research. Journal of Verbal Learning and Verbal Behavior, 11(6), 671–684.
  • Godden, D. R., & Baddeley, A. D. (1975). Context-dependent memory in two natural environments: On land and underwater. British Journal of Psychology, 66(3), 325–331.
  • Roediger, H. L., & Karpicke, J. D. (2006). Test-enhanced learning: Taking memory tests improves long-term retention. Psychological Science, 17(3), 249–255.
  • Cepeda, N. J., et al. (2006). Distributed practice in verbal recall tasks: A review and quantitative synthesis. Psychological Bulletin, 132(3), 354–380.
  • Ebbinghaus, H. (1885). Über das Gedächtnis. Duncker & Humblot.
  • Loftus, E. F., & Palmer, J. C. (1974). Reconstruction of automobile destruction: An example of the interaction between language and memory. Journal of Verbal Learning and Verbal Behavior, 13(5), 585–589.
  • Roediger, H. L., & McDermott, K. B. (1995). Creating false memories: Remembering words not presented in lists. Journal of Experimental Psychology: Learning, Memory, and Cognition, 21(4), 803–814.
  • Cherry, E. C. (1953). Some experiments on the recognition of speech, with one and with two ears. Journal of the Acoustical Society of America, 25(5), 975–979.
  • Broadbent, D. E. (1958). Perception and Communication. Pergamon Press.
  • Treisman, A. M. (1964). Selective attention in man. British Medical Bulletin, 20(1), 12–16.
  • Lavie, N. (1995). Perceptual load as a necessary condition for selective attention. Journal of Experimental Psychology: Human Perception and Performance, 21(3), 451–468.
  • Kahneman, D. (2011). Thinking, Fast and Slow. Farrar, Straus and Giroux.
  • Duncker, K. (1945). On problem-solving. Psychological Monographs, 58(5), i–113.